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Orígenes del Escultismo en Sevilla

A continuación publicamos artículo escrito por D. Carlos Ros (Consiliario de Scouts de Sevilla M.S.C. y de M.S.C.) para la revista "Cuadrapiquetas" en Septiembre de 2010 sobre el orígen del Escultismo en Sevilla.

Llegué a Sevilla, terminado el segundo curso de Filosofía en la Universidad Pontificia de Comillas (Cantabria), a finales de junio de 1961 a pasar mis vacaciones de verano. Iba a cumplir veinte años. En la Congregación de los Estanislaos, a la que yo pertenecía, oigo del padre Lecaroz por primera vez la palabra Escultismo. ¿Qué es eso?, le digo yo. Tampoco él tenía mucha idea. Había encontrado en «El Jueves» un libro sobre el Escultismo, le gustó y decidió aplicarlo en la Congregación. Tomó contacto con el Escultismo catalán en viaje que realizó a Barcelona y también en Sevilla con el cura Carlos González García-Mier, coadjutor de la parroquia de San Andrés, que había conocido en Madrid el Escultismo que se practicaba en el Colegio de los Marianistas.

Y así, el cura Carlos en San Andrés y el padre Lecaroz en la Congregación de los Estanislaos comenzaron en el año 1961 la formación de sendos grupos scouts.

Éste es el arranque del Escultismo en Sevilla. Y estos dos hombres los diseñadores del invento.

El primer campamento, supuestamente scout, porque no teníamos idea clara qué era eso de Escultismo ni libros que nos ilustraran, lo tuvo la Congregación de los Estanislaos en la finca de los jesuitas de El Puerto de Santa María, junto al mar, en julio de 1961. El campamento fue dirigido por Gerardo Martínez Retamero (ha sido presidente del Betis), Carlos Ros (Consiliario General de MSC durante 19 años) y otro jefe, entonces estudiante de medicina, cuyo nombre no recuerdo. Aquello no fue propiamente un campamento scout, pero lo pasamos estupendamente. Un mes más tarde repetimos la experiencia en una acampada de tres días en La Puebla del Río, donde fuimos en tranvía. Esa vez iba de jefe scout solamente yo.

Se dio ese verano a conocer en Sevilla un portugués, de apellido Maurera, que había sido scout en Portugal y ofreció lecciones de Escultismo en el Colegio de los Escolapios. El primero de octubre de aquel año de 1961, en unos pinares cercanos a Sevilla, se hicieron las primeras promesas.

Yo había vuelto a Comillas, donde ese primero de octubre, y al mismo tiempo que los scouts sevillanos, hice también mi promesa delante del Sagrario.

Al verano siguiente, julio de 1962, dirigí el primer campamento propiamente scout de la Congregación de los Estanislaos, en Villaverde del Río, junto a la ermita de la patrona, la Virgen de Aguas Santas. Recuerdo que nos visitó Carlos González García-Mier, que ya estaba destinado en Jerez y había fundado allí el Escultismo.

En Sevilla los dos primeros grupos fueron: la I (parroquia de San Andrés, que se desinfló tras la marcha del cura Carlos a Jerez) y la II (Congregación de los Estanislaos). Pronto se fusionaron los dos grupos y se denominó la I-II con sede en la Congregación. El grupo III surgió después en el barrio de Nervión y el grupo IV en el Colegio de los Escolapios.

En 1964 —ya consolidado el Escultismo en Sevilla— se formó por decreto del arzobispado la Delegación Diocesana de Escultismo, unida al Movimiento Scout Católico, de andadura también incipiente con focos scouts importantes en Cataluña, Madrid, País Vasco, Valencia y Salamanca.

Carlos Ros